domingo, 6 de junio de 2010

De cómo nos endulzan las notas de la naturaleza

Mi abuelo me contó una vez, que al empezar a tocar el violín, la desventaja de no saber leer ni escribir, cosa que es muy común a los tres años, puede no ser el gran problema. solucionado esto mediante un alambrado, varios pajaros de colores asociados a cada uina de las notas y la siempre agotadora paciencia, tal puede resultar en un gran músico.
Este recuerdo me invadió al escuchar los sonidos de la naturaleza... pero sonidos mucho más allá de un simple ruido de olas grabado en la cinta más burda de "cómo relajar su mente en 20 minutos". No, no hablo de eso, hablo del conciente natural, de la magia adrede de la naturaleza, porque aquél azar que muchas veces me ha iluminado, parece tan lejano aquí, que sólo me queda sonreir y sacarme el sombrero ante la decisión de al parecer unos inocentes pajaros que al no haber llegado a tiempo para escapar con el benigno viento, deciden descansar en medio de la brutalidad de un antinatural pentagrama dejado en blanco por el hombre, inundándolo de las notas más hermosas que he por azar (Ja!) escuchado.
De ahora en más si observas un grupo de aves en los cables de la luz, sabrás qe hacen algo más que esperar...


Birds on the Wires from Jarbas Agnelli on Vimeo.

3 comentarios:

RhÖ dijo...

Te llena el corazón escucharlos...

Mazzi dijo...

te zarpaste... (aunq sea una palabra demasiado "grasa" para describir la situacion)

Adamei dijo...

un genial accidente