miércoles, 23 de junio de 2010

Mi homenaje a Saramago



Muerte ya no duda (elegía)


La intermitencia ha cesado...
muerte ha encontrado
ahora el desamor.


Cuántas odas he soñado
sobre los hilos y las grietas,
de cuanto hombre ha avivado
(infecto el ego, maquinado)
la llama de los que esperan,
en un inquieto intervalo,
la paz de esta funesta
y titilante tierra
(que aún no me ha desencantado).


¡Oh! ¡tantos sacrificios,
líneas pulcras, desencontradas
con la facultad heredada
de quienes a verte
no nos preparan,
pidiendo un respiro
para hallar tu razón!.

muerte piensa, despechada...
(sabe que semejante empresa
la tiene al odio encomendada)
 
Y es que a mí, luego
otorgaste un dulce juego,
casi el de imitarte
(pero sin llegar a tocarte)
es que, Maestro mío,
(en mayúsculas vestido),
no soy capaz de ignorarte
sin que una sola nota,
(como en ese cello imperfecto),
en mí, valiente, se calcase.
Pero ahora debo al cielo
(lo sé, casi falaz, Maestro)
gritar embravecido,
a causa de este apuro,
que me lleva aturdido.
Gritar... ¡oh que funesto,
cliché del destino
en que me vi envuelto,
al verte en recuerdos,
y como en tantos martirios!

muerte duda de nuevo,
resiente la marcha,
pero no puede negarse.
aviva su fuero,
tiende sus manos desnudas...
y sintiendo el calor de las suyas, Maestro,
lo lleva, extrañada,
por ese calor al principio,
luego por el saber incierto
de sentirse adueñada
de botín semejante...
 
muerte está desencantada.

sábado, 19 de junio de 2010

El pastor hipnogógico

"El pastor hipnogógico"
Óleo sobre tabla de yeso
Museo del enroque onírico

domingo, 6 de junio de 2010

De cómo nos endulzan las notas de la naturaleza

Mi abuelo me contó una vez, que al empezar a tocar el violín, la desventaja de no saber leer ni escribir, cosa que es muy común a los tres años, puede no ser el gran problema. solucionado esto mediante un alambrado, varios pajaros de colores asociados a cada uina de las notas y la siempre agotadora paciencia, tal puede resultar en un gran músico.
Este recuerdo me invadió al escuchar los sonidos de la naturaleza... pero sonidos mucho más allá de un simple ruido de olas grabado en la cinta más burda de "cómo relajar su mente en 20 minutos". No, no hablo de eso, hablo del conciente natural, de la magia adrede de la naturaleza, porque aquél azar que muchas veces me ha iluminado, parece tan lejano aquí, que sólo me queda sonreir y sacarme el sombrero ante la decisión de al parecer unos inocentes pajaros que al no haber llegado a tiempo para escapar con el benigno viento, deciden descansar en medio de la brutalidad de un antinatural pentagrama dejado en blanco por el hombre, inundándolo de las notas más hermosas que he por azar (Ja!) escuchado.
De ahora en más si observas un grupo de aves en los cables de la luz, sabrás qe hacen algo más que esperar...


Birds on the Wires from Jarbas Agnelli on Vimeo.